Dwayne Wade volvió a liarla. El escolta de Miami anotó 31 puntos y se convirtió en el líder espiritual de su equipo, igualando la serie ante los Nets (111-89). En el otro partido de la jornada, Elton Brand fue el encargado de llevar el peso de unos Clippers empeñados en hacer historia. El conjunto angelino derrotó a Phoenix (122-97) y empatan la eliminatoria.
El entrenador del Heat de Miami, Pat Riley, sólo hace concesiones una vez a sus jugadores y el mensaje que les dejó después de la derrota en el primer partido de las semifinales de
Wade se erigió desde el inició del partido en el eje del ataque del Heat y también en el juego de transición para estar siempre con el control del ritmo de las acciones. El escolta estrella del Heat en los 37 minutos de acción anotó 12 de 19 tiros de campo, incluidos 3 de 3 de triples, y 4 de 4 desde la línea de personal, repartió seis asistencias, capturó cinco rebotes, recuperó cuatro balones y lo perdió sólo una vez.
"Wade nos dio el liderazgo que necesitábamos para tranquilizar nuestro juego y hacer bien las cosas en el campo", declaró Riley. "Era necesario no sólo ganar el partido sino hacer bien las cosas".
La energía y acierto de Wade inspiró al Heat para exhibirse ante unos Nets, que esta vez tampoco pudieron generar problemas con las personales al pívot Shaquille O'Neal, que aportó 21 puntos, a pesar de fallar siete de los 10 tiros que hizo desde la línea de personal.
El base Jason Williams aunque consiguió 14 puntos y repartió cinco asistencias, perdió siete veces el balón, algo que no gustó para nada a Riley, mientras que la compensación estuvo con el veterano Gary Payton, que fue el jugador sorpresa del partido. Payton logró 11 puntos en los 15 minutos que jugó para estar perfecto en los tiros a canasta después de anotar 4 de 4 tiros de campo, incluidos 3 de 3 triples.
Otro factor decisivo en el triunfo del Heat fue el acierto que tuvieron en los triples después de anotar 11 de los 20 intentos para quedarse con un 55,0 por ciento de efectividad. "Fue nuestra mejor arma para romper la defensa de los Nets y demostró que si acertamos desde fuera del perímetro somos un equipo muy difícil de ganar", reconoció Riley. "El control del balón, que no tuvimos en el primer partido, también nos ayudó al triunfo".
Esta vez, sólo el escolta Vince Carter, con 22 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias, fue el único jugador de los Nets que mantuvo su aportación en el ataque del equipo, por que el alero Richard Jefferson, duda hasta horas antes de comenzar el partido, se quedó con 16 tantos. Tampoco el base Jason Kidd fue decisivo, como en el primer partido, al conseguir 15 puntos, con seis asistencias y tres rebotes.
"Nunca tuvimos control del ritmo del partido y tampoco ejecutamos bien en los tiros a canasta, algo que ellos si lo hicieron desde el comienzo", destacó Carter. "Logramos el triunfo que buscábamos fuera de nuestro campo ahora debemos mantener la ventaja".
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