La posibilidad de que el Barcelona comience una temporada con derrota en casi mínima. Que sume dos en un arranque liguero es más que improbable, pero que sean tres en el arranque es imposible. Los pupilos de Ivanovic sumaron su primera victoria en
El equipo con mayor presupuesto de
Con estos mimbres, Ivanovic supo sacar lo mejor de sus jugadores y un solo cuarto le bastó para sentenciar un encuentro ante un equipo que, visto lo visto, no extraña que a estas alturas se encuentre en la cola de la clasificación acompañando al Grupo Capitol Valladolid con tres derrotas en otros tantos encuentros. El Pamesa da la sensación de ser un equipo poco trabajado y con unas individualidades que se encuentran muy lejos de convertir a los taronja en candidato al título. Sólo la fortaleza interior de Rubén Garcés pudo oponer Ricard Casas al aluvión ofensivo y defensivo barcelonista.
La salida del encuentro fue una muestra del potencial que atesora el grupo de Ivanovic y que antes o después tenía que explotar. Lakovic y Navarro, amenaza ofensiva; Marconato y Fran Vázquez, poderío interior bajo ambas canastas; y, como colofón, Rodrigo de
Los argumentos eran buenos para contemplar un encuentro de altos vuelos entre dos equipos necesitados de su primera victoria para no perder más crédito. Sin embargo, el Barcelona no dio opción a los valencianos a postularse a la victoria. Desde el mismo salto inicial, el dominio interior del Barcelona (que no de los rebotes) determinó el devenir del choque. Fran Vázquez, con 12 puntos en el primer cuarto, y Mario Kasun, rey de la intimidación, se bastaron para mandar el encuentro al primer corte con una diferencia de 14 puntos a favor de los azulgrana.
El Pamesa, pérdido, desorientado, cargados de personales sus hombres claves, se deshacía en busca de una solución proviniente de la defensa. Alternancia de zona 2-3 con una individual y resultados negativos en ambos casos. Buena circulación del Barcelona y aportación extra de Ukic para amendrentar a los taronja cuando la diferencia se reducía a 12 puntos. Así, al descanso se llegó con la máxima del encuentro (más 18 para el Barça) y el paso por los vestuarios no cambió el dibujo del duelo. Los 20 minutos restantes sirvieron para evidenciar la necesidad de trabajo del Pamesa y las posibilidades del Barcelona de recuperarse rápidamente y volver a la posición que de verdad le corresponde en la clasificación de
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