El Unicaja y el Martín Carpena, donde los titulares del terreno sólo han perdido cuatro partidos esta temporada, pesaron como plomo sobre los hombros del DKV Joventut en el primer acto de la semifinal ACB. Los malacitanos vencieron con comodidad (80-66) al equipo de Badalona con un Santiago enorme (20 puntos).
La formación del italiano Sergio Scariolo tiene trazas de finalista y, para quienes osan apostar sobre seguro antes de jugar, también de inminente rey de
La ambición tampoco se les puede discutir a ninguno de ellos, campeones en los últimos tiempos de
Rudy Fernández sacó al Joventut de las tinieblas en el primer cuarto gracias a los ocho puntos que anotó a lo largo del periodo y a dos triples consecutivos que pusieron el marcador en pie de igualdad (13-
La rotación del banco verdinegro, mucho más dinámica que la del malagueño, tampoco varió el rumbo del choque. Cuando el estadounidense Elmer Bennett encontró por fin el aro (33-23; m.14) empezó la traca andaluza previa al descanso. Superior en el rebote (20 por catorce), más atinado en el tiro (73 por ciento de dos frente a un dos de nueve en triples) y dominador de cada situación, el Unicaja dio un puñetazo sobre la mesa para cerrar el primer tiempo diecinueve puntos por delante (48-29).
La máxima ventaja afloró a los veintitrés minutos (52-29). El puertorriqueño Daniel Santiago, un bastión en las zonas, la materializó con otra muesca a una tarjeta que en la recta final del tercer periodo reflejaba diecisiete puntos y seis rebotes. El Joventut bailaba al son que tocaba el Unicaja. Los verdinegros nunca dieron sensación de peligro. Lo intentaron para encontrarse siempre ante una muralla que, al menos en este primer envite, les resultó inabordable. Diecisiete puntos en contra a falta del último corte (66-49), ante un rival como el Unicaja y en pista malagueña eran demasiado para plantearse la reacción.
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